19 días en la UCI pediátrica

Como ya contaba en mi anterior post, el 16 de enero di a luz por cesárea a mis dos princesas: Lola & Olivia. Ya en el quirófano, la pediatra me explicó que se las llevaba a la UCI unas horas para tenerlas en observación porque notaba un “carraspeo” en el lloro. Pues bien, el “unas horas” se convirtió en 19 días. Días en los cuales lloré de dolor, de impotencia, de desconcierto, de rabia y finalmente de felicidad.

Parece ser que en los partos por cesárea suele ser bastante “normal” que los bebés sufran de “distrés pulmonar”, que según me explicaron se debe a que no han hecho el esfuerzo de pasar por el canal del parto (lo cual tiene sus ventajas para los bebés y sus pulmones). Eso unido a que mis peques nacieron en la semana 36+4 (aunque según la inmunóloga del IVI, según su cuenta ya estaba en la 37+1) y en consecuencia los pulmones no estaban desarrollados del todo, pues hizo que surgieran complicaciones.

Yo de todo esto me enteré al subir a la habitación (tras 2 horas en la UCI después de la cesárea). Pariento me contó lo del distrés pulmonar (él ya había estado en la UCI viendo a las niñas, había cambiado algún pañal e incluso dado un biberón a Lola!). Yo estaba preparada para que las niñas tuvieran que estar en la UCI, por lo que no me afectó demasiado (en tanto en cuanto, estaban bien y era cuestión de horas). La cesárea me la hicieron el viernes 16 a las 14:00 y no pude levantarme hasta esa misma noche a las 24:00, que como os podéis imaginar, me fui directa a la UCI en una silla de ruedas (porque no podía ni moverme con la cicatriz recién hecha).

UCI pediátrica Hospital Nisa Pardo de Aravaca

La verdad es que me dio cosa ver a las niñas cada una en su incubadora desnudas y tan solo con su pañal. Ambas estaban con oxígeno, con una cosa en el pie para ver el pulso y monitorizadas. Pero era solo cuestión de un par de días (ya habíamos pasado de “unas horas” a dos días…).

Olivia se recuperó muy bien del distrés pulmonar pero como nació pequeñita (2.220kg) y luego perdió un 10% de peso, la mantuvieron en la UCI hasta que recuperara lo perdido. Pero el caso de Lola fue distinto. Si bien había nacido la primera y era la más grande (pesó 2.490kg) tuvo todo tipo de complicaciones y nos hizo pasar los peores días de nuestra vida hasta la fecha…

Piel con piel en incubadora

Los médicos nos recomendaron tocar a las niñas todo lo que pudiéramos para transmitirles cariño y que no se sintieran solas

Al día siguiente de nacer sufrió un neumotórax, lo cual significa que tenía aire en el pulmón. Le punzaron el pulmón para ver si así sacaban el aire, pero al ver que no era suficiente y que el aire se extendía rápidamente por todo el pulmón tuvieron que intervenirla y meterle un tubo directamente al pulmón para drenar ese aire. Cuando se recuperó de esta complicación le vino otra 48 horas más tarde… una atelectasia (no lo había oído en mi vida!), que significa que el pulmón se pliega por completo y no deja que entre aire. Esto sí que era muy grave y la niña pasó unas horas en estado crítico. No se me olvidará la imagen de pariento y yo llorando abrazados en la puerta de la UCI acojonados con lo que podría pasarle a nuestra hija, la cual tan sólo tenía 3 días de vida y ya había pasado por todo tipo de torturas (vías, pinchazos, intervenciones, sedación…). Gracias a dios la niña también se recuperó de esta crisis pulmonar y parecía que todo iba bien.

Pero surgió otra complicación… Tras quitarle la sedación, resulta que estaba tardando mucho en despertar y los médicos se empezaron a preocupar, por lo que le hicieron un electroencefalograma y un escáner de cabeza. Los médicos nos explicaron que las próximas horas iban a ser clave y que debíamos esperar a ver la evolución de Lola, ya que ahí se vería si había lesión o no. La niña aún no tenía ni una semana… Y nosotros estábamos destrozados (a mí ya me habían dado el alta y a pesar de la cesárea me pasaba el día en la UCI al lado de las peques y haciendo a Lola todo el cangurage/ piel con piel que los médicos me permitían… Además de dar las tomas a Olivia, la cual estaba fenomenal y se portaba como un angelito.

Piel con piel / cangurage

Piel con piel / cangurage

A la semana de nacer, a primera hora de la mañana, mientras su padre le hacía “pedorretas” para estimularla y le susurraba al oído lo mucho que la quería y todo lo que harían juntos cuando fuera un poquito más mayor, Lola abrió por fin los ojos y comenzó a llorar. Ni que decir tiene que con ella comenzamos a lloramos su padre y yo… A partir de ahí, la niña comenzó a hacer todo lo que debía… llorar, comer, succionar el chupete, agarrar con su manita los dedos… Y seguimos haciendo nuestras 4-6 horas al día de cangurage con ella y con Olivia. La verdad es que estoy convencida del gran poder sanador que tiene el cangurage… no solo para el bebé, sino para los papás que están con él. Es un sentimiento inexplicable el que sientes cuando sabes lo malito que está tu hijo y le pones encima de tu pecho para transmitirle tu cariño y fortaleza, a sabiendas de que es lo único que puedes hacer por él en esos momentos…

Lola & Olivia en la UCI

Lola & Olivia en la UCI

Lo cierto es que el paso por la UCI ha sido una gran experiencia aunque dolorosísima en muchas ocasiones. Nos ha permitido a Dani y a mí vivir momentos muy íntimos que nos han unido muchísimo. Pudimos disfrutar de nuestras hijas en exclusiva, ya que de haber ido directas a la habitación, toda la tropa de familiares nos las habrían arrebatado nada más llegar. Nos ha permitido hacer un curso avanzado de puericultura, ya que todas las enfermeras de la UCI se volcaron en enseñarnos con mucho cariño lo básico de un bebé, lo cual siendo padres primerizos nos vino genial (darles el biberón, sacarles los gases, bañarles, hacer limpiezas nasales, etc.).

IMG_0780

Y desde aquí aprovecho para agradecer a todo el equipo de la UCI pediátrica del Hospital Nisa Pardo de Aravaca su profesionalidad, cercanía y humanidad. Tanto los pediatras (Raquel, Rafa, Sara, etc.) como el equipo de enfermería (Arancha, Miriam, Patricia, Ángel, etc.) se portaron genial con Lola… siempre había alguien vigilándola y dándole cariño para que saliera adelante. Si bien es cierto que en un momento dado nos planteamos trasladar a Lola a otro hospital, tras hablar con los pediatras del hospital Nisa y de otros hospitales, decidimos no hacerlo, puesto que tenían los medios técnicos y humanos necesarios para tratar a Lola y no había nada que en otro hospital pudieran hacer que ellos no hubieran hecho o estuvieran haciendo ya. Así es que, decidimos, acertadamente, no mover a la niña.

19 días más tarde de haber dado a luz regresamos todos juntos a casa…

Salida de la UCI

6 pensamientos en “19 días en la UCI pediátrica

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  2. OStras! nacieron el mismo día que mis gemelos, Miquel&Lila y pesaron súper poco también, Lila 2010 y Miquel 2375! pero Lila solo estuvo unas horas en observación y la trajeron enseguida, y aunque perdieron peso nos dejaron irnos a casa a los tres días en observación médica…cada día venía una dra a casa a pesarlos, mirarlos y ayudarnos….no me puedo ni imaginar esos 19 días de calvario!!
    las niñas son preciosas, disfrutadlas, sois unos campeones de resistencia!

    abrazos y felicidades

    Anita

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    • Qué fuerte! Imaginaba que habrían nacido por la misma fecha pero no creí que hubiera sido el mismo día!!! Qué bien que no tuvieran que quedarse en la UCI y que estén sanotes los dos. Qué divertido compartir experiencias con una persona que está viviendo lo mismo que tú! A ver si os levantan ya el “arresto domiciliario” y podéis empezar a salir y hacer vida más normal. 🙂

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      • Pues sí, yo me quedé muerta cuando vi que nacieron la misma fecha!!
        Salir ya salimos, afortunadamente, desde hace una semana y eso ha mejorado mucho los ánimos, lo que no tenemos es visitas ni podemos ver a gente, pero eso termina esta semana también. Poco a poco…Felicidades por O&L, son guapísimas!!

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