Ciática en el embarazo

Hace unos días escribía un post sobre los síntomas del embarazo y “alardeaba” de haber tenido un embarazo estupendo. Y sí, la verdad es que lo he tenido hasta el martes 5 de noviembre… El “día de más dolor” en lo que llevo de vida (y NO exagero).

Resulta que llevaba desde el sábado anterior con molestias al andar que iban desde la zona lumbar hasta la parte trasera de las piernas. Así que sábado y domingo me lo tomé en plan relax y estuve en casita medio en reposo. El lunes, en un alarde de heroicidad y responsabilidad, decidí ir a la oficina. Mi plan era ir hasta la hora de la comida, dejar la semana organizada con el equipo a nivel de tareas, coger mis bártulos y venirme a trabajar desde casa un par de días, porque el dolor no solo no desaparecía sino que iba a más…

Bueno, pues el martes por la mañana el dolor se convirtió en INSUFRIBLE. De repente no podía ni dar dos pasos seguidos sin gemir de dolor y cuando me vi en medio de mi cocina llorando (literalmente) de dolor y teniendo que volver al sillón a gatas, me di cuenta de que ESO no era normal. Así que llamé a mi madre y le pedí que viniera a llevarme a urgencias (a sabiendas de que poco me iban a solucionar…). Tuve que bajar al garaje en una silla de estas de despacho que tienen ruedas porque no podía ni dar un paso.

Al llegar a urgencias me vio una ginecóloga para comprobar que las niñas estaban bien… Las niñas estaban PERFECTAMENTE. Es más, una de ellas debía de estar la mar de a gustito con su cabeza apoyada sobre mi nervio ciático porque al mirar el ecógrafo, la doctora vio que efectivamente estaba colocada con la cabeza en la zona de la cavidad pélvica.

Conclusión: la ginecóloga no podía hacer nada por mí y me derivó a la traumatóloga, que me miró y me dijo “Uy… embarazada de 25 semanas? Lo siento pero no te puedo dar calmantes, ni pinchar corticoides ni recetarte anti-inflamatorios“. Y yo en plan “mira, perdona, pero es que no he sentido TANTO dolor en mi vida y, para tu info… YO NO SOY QUEJICA“. Básicamente me dijo “si te duele al andar y estar de pie, pues túmbate, ponte la manta eléctrica y tómate un Paracetamol”. Lo que se traduce a “te jodes y te aguantas“.

El caso es que, como no podía ser de otra manera, hice lo que me mandaron (reposo, manta eléctrica y paracetamol) y al salir de urgencias fui con mi madre a recoger una silla de ruedas que había en casa de mi abuela. Me impresionó lo de sentarme en la silla y que me empujaran, pero ese día me devolvió la vida y la silla se convirtió en mi mejor aliada… Podía ir del sofá al baño sin llorar de dolor!!!

Además, ese mismo día fui a darme un masaje de fisio a la clínica de una amiga (cosa que repetí unos días más tarde) y la verdad, han sido milagrosos. No sabéis lo bien que me han venido. Gracias a los dos masajes que me he dado hasta la fecha he ido poco a poco mejorando hasta el punto de que ayer y hoy ya he podido andar un poquito por casa empujando la silla (como si fuera un andador, la verdad que me ayuda mucho) en vez de ir todo el rato sentada. Y, sobre todo… Ya no tengo el dolor TAN HORROROSO que me tenía el martes. Por lo que espero poco a poco ir haciendo vida normal e incluso estoy ilusionada pensando que dentro de nada podré volver por la oficina (a mí estar en casa me aburre que me mata).

Y tú, has tenido ciática en tu embarazo? Según estadísticas de artículos que he leído, 1 de cada dos embarazadas la sufre a lo largo de su embarazo (de manera más o menos aguda)!

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