Quedarse embarazada no es tan fácil…

Nunca he sido súper niñera, pero siempre he querido tener mis propios hijos y, la verdad, pensé que me quedaría embarazada cuando yo quisiera. El caso es que cuando me quise quedar embarazada me di cuenta de que NO ERA TAN FÁCIL (ojo, igual para muchas de vosotras sí lo fue). Uy si lo hubiera sabido antes… ¡me hubiera ahorrado un par de sustos!

El caso es que seguí el planning standard establecido por la sociedad: terminé la carrera, empecé a trabajar, me compré una casa (con la ayuda de mis padres y el banco), encontré un novio con el que me fui a vivir “en pecado” y con el que luego me casé y… desde prácticamente el día después de nuestra boda dejé de tomar “precauciones” y que fuera lo que la Madre Naturaleza quisiera.

Al principio pensaba que era súper fértil y que lo conseguiría sin gran complicación (en mi familia y sobre todo mi madre, se han quedado siempre embarazadas sin problema). Luego comprendí que el tema de hacer un poquito de matemáticas y contar los días en el ciclo con el objetivo de que los días que más empeño poníamos hubiera un ovulillo por ahí merodeando. Claramente, por mucho que te esfuerces y muy concentrado que estés, ¡como no haya un óvulo rondando no hay nada que hacer! Así que comencé a tomármelo más en serio.

Justo coincidió con que “Pariento” comenzó a viajar muchísimo y… qué casualidad, la mayoría de los días que mis óvulos salían de fiesta a él le enviaban al otro lado del mundo… Como te puedes imaginar, el tema se complicaba sustancialmente.

Otra cosa que se me ha olvidado decir es que el día que repartieron dosis de paciencia en la guardería yo debí de hacer pellas. Vamos, que soy impaciente por naturaleza. Por eso, al cabo de no mucho de intentarlo en la primera fase de “a ver si hay suerte” y en una segunda de “HOY es el día”, convencí a  Pariento de ir a una clínica de fertilidad. No porque me pasara nada (yo era súper fértil), sino porque en mi planning ya tocaba quedarse embarazada y no quería retrasarlo mucho más (justo acababa de pasar la barrera de los 30!).

El caso es que eso de la clínica de fertilidad y los tratamientos es algo duro. Nos hicieron muchas pruebas y aparentemente no pasaba nada, por lo que comenzamos con el tratamiento más light y nos sometimos a una inseminación (en otro post contaré algunos detalles del proceso que creo pueden serle útiles a personas que estén pasando por este tipo de procesos) que por supuesto no funcionó y a la cual le siguieron más tratamiento y más pruebas. Al final resultó que SÍ que me pasaba algo (un tema inmunológico que hacía que mi sistema inmunológico se activara e impidiera la fecundación… vamos, “una cosita de ná”).

El caso es que tras 3 inseminaciones, 2 in vitros, pequeña crisis de pareja  y un MBA (importantísimo para no volverme loca) me quedé embarazada de mellizas… Así que, al ver que la Madre Naturaleza no atinaba, recurrí a la Santa Ciencia y en el último intento que había decidido hacer, ¡lo conseguí! Así empieza mi historia de Rehén de Gemelos.

Eco Gemelos Semana 12

Ecografía de mis Mellizas Semana 12

3 pensamientos en “Quedarse embarazada no es tan fácil…

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